La educación es nuestro legado para el futuro

 

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En un mundo que cambia rápidamente, con un futuro cada vez más incierto, educar es probablemente lo más importante que pueda hacer cualquier organización, y esa importancia sigue creciendo. Hay tres razones para ello, escribe Rod Cameron, Director Ejecutivo AIPC y JMIC.

La primera es que el conocimiento y la experiencia son, probablemente, el legado más valioso que podemos transmitir a quienes nos van a seguir en cualquier disciplina - y es esencial para brindar el tipo de productos y servicios especializados que caracterizan cada vez más a un futuro lugar de trabajo y que puede requerir habilidades que no son directamente transferibles de otros ámbitos de empleo. Con un mercado actual difícil para el talento en muchas partes del mundo, los empleadores a menudo tienen que contratar personal de otras especialidades y luego proporcionar los conocimientos adicionales necesarios in situ. Y aunque la experiencia práctica, al final aportará mucho de lo que se requiere, la formación especializada es una forma de preparar a los nuevos contratados más rápidamente.

Pero en tiempos en los que todo lo relacionado con el producto está cambiando tan rápidamente, la educación no solo es una inversión a futuro - también se trata del ahora, y de ser capaz de implementar inmediatamente  la información, las ideas y las estrategias. Incluso quienes tienen mucha experiencia en un negocio en particular se encuentran a menudo enfrentándose a nuevos desafíos, ya que todo, desde las necesidades y métodos comerciales hasta las nuevas tecnologías y expectativas de los clientes, cambian a diario. Invariablemente, las mejores ideas de cómo abordar estos desafíos provienen de otros actores en la industria que tienen retos similares, y los programas educativos son una manera efectiva de facilitar un intercambio de esta información y conocimientos.

Por último, se trata de la reputación y la habilidad de crear una zona de confort entre los clientes que necesitan la certeza de que se están haciendo las cosas de manera correcta y profesional. La educación se trata principalmente de construir el tipo de aptitudes necesarias para demostrar capacidad: entre más visible sea esta, es más probable que sea tomado en serio por otras disciplinas. En un mundo donde al "segundo lugar" se le respeta menos, invertir en una buena educación no solo puede producir mejores resultados, sino resultados mejores y más visibles - y eso quizás es el bien más preciado en el mercado actual.

 
 
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Lo que cambia es la entrega. Esto es producto de la tecnología y está relacionado con lo que hoy es posible y que quizás no lo fue hace unos años. También se trata de cambiar las expectativas en torno a cómo la información puede y debe ser comunicada por los que la reciben. El aprendizaje a distancia y en línea, por ejemplo, es muy atractivo  en el sentido en que permite a los estudiantes establecer su propio ritmo y no requiere una asistencia real en un entorno central. Al mismo tiempo, le permite a los participantes tener acceso a los ponentes y a recursos que serían difíciles, si no imposibles, de reunir para un grupo más pequeño.

Por otro lado, en cierto modo, el método de entrega en sí mismo es una parte de la lección, ya que refleja lo que sabemos sobre cómo transmitir información más eficientemente y demostrar otros valores - desarrollo de redes, por ejemplo - que refuerzan el valor de los encuentros presenciales en la validación de contenido y relaciones. Al final, como con las reuniones remotas en general, el enfoque más eficaz probablemente será una combinación de ambos, dependiendo del tipo de material a abordar y la necesidad de una interacción directa como componente del proceso de aprendizaje.

La conclusión: tanto la capacitación como la educación son esenciales y están evolucionando rápidamente. El desafío para todos, no solo es ir al compás de las normas vigentes, sino también preparar a los recién llegados para lidiar con lo que puede ser un abanico de posibilidades en el futuro. Es un ejercicio más creativo que simplemente transmitir la información existente, por el contrario, es el único enfoque realista en un mundo que evoluciona tan rápidamente como el nuestro en la actualidad. 

La Asociación Internacional de Centros de Convenciones (AIPC, por sus siglas en inglés) representa una red mundial de más de 180 centros líderes en 57 países con la participación activa de más de 900 profesionales a nivel directivo en todo el mundo.


marianne.de.raay@aipc.org / www.aipc.org

 
 
 
 
 
 
 
 

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